Manual de uso
Bodycam
Esta página es para quien lleva el teléfono en la mano: el voluntario, el operador en tierra, quien hace servicio en un evento. La bodycam es tu teléfono con un enlace: ninguna app, ninguna contraseña. Quien coordina te pasa un QR o un enlace — todo lo demás está aquí abajo.
Abrir la bodycam
Enfoca el QR (o toca el enlace) y se abre una página con el nombre de tu canal — por ejemplo "Voluntario 03". El enlace está firmado y vale ocho horas: si el servicio dura más, pide un enlace nuevo a quien coordina. No hace falta iniciar sesión.
En cuanto la página está abierta estás al alcance de la sala: las órdenes llegan aunque no estés transmitiendo. Por eso la regla del servicio es una sola: página abierta, teléfono a la vista.
Salir en directo
Toca Salir en directo. El navegador pide permiso para la cámara y el micrófono: di que sí a los dos — la voz cuenta tanto como la imagen, y los filtros contra el viento y el ruido ya están encendidos. El punto rojo y la palabra LIVE dicen que la sala te ve.
Si la red flaquea, la página se reengancha sola y no deja nunca de intentarlo: no toques nada, sigue trabajando. Parar es una decisión tuya, con el botón — nunca del teléfono.
Pantalla, batería y datos
La pantalla se queda encendida mientras la página está abierta: es a propósito, porque con la pantalla apagada el teléfono lo congela todo — directo y órdenes. La cuenta de la noche: transmitir consume alrededor de un gigabyte por hora de datos y agota la batería en dos o tres horas. Power bank en el bolsillo y, si el plan lo prevé, bodycam encendida solo cuando la sala te lo pida.
La sala sabe dónde estás
Mientras la página está abierta, tu posición GPS sale como mucho una vez cada quince segundos y dibuja tu punto en el mapa de la sala. La estela queda registrada según las reglas de la organización: en los servicios de búsqueda es el documento que dice qué sectores se han batido.
Órdenes desde la sala
Cuando la sala te manda una orden, el teléfono vibra a ráfagas, suena y parpadea, y la pantalla se llena con el texto en letras grandes. No puedes no verla — y está hecho a propósito.
Léela y toca CONFIRMAR LECTURA: desde ese momento la sala sabe que la has leído, con la hora. Es lo que una radio no sabe hacer. Si no confirmas, la alarma sigue; si hay varias órdenes en cola, llegan de una en una, empezando por la más antigua.
La grabación de reserva
Mientras transmites, el teléfono graba también en local: el indicador REC bajo el vídeo cuenta minutos y megabytes. Si la red cae, el directo se interrumpe pero la grabación continúa — no se pierde nada.
Al final del servicio aparece la barra Guardar la grabación / Eliminar: "Guardar" abre el menú de compartir del teléfono (Archivos, AirDrop, Drive) o descarga un MP4; "Eliminar" pide confirmación. Nada se borra solo: es tu prueba. Hace falta espacio libre en el teléfono — también aquí, alrededor de un gigabyte por hora. Si el espacio se está acabando, la grabación se detiene y te lo dice.
Si algo va mal
La red se ha caído: no hagas nada — la página se reengancha sola y la grabación local continúa. Has cerrado la página sin querer: vuelve a abrir el enlace, la grabación sin guardar sigue ahí. El teléfono está casi sin batería: avisa a la sala (de viva voz en la bodycam, o según la consigna) y conecta el power bank. La radio, si la hay, sigue siendo la red de seguridad: el sistema está hecho para no necesitarla, no para prohibirla.