Cumplimiento
El reglamento europeo exige registros completos, conservados durante años y protegidos contra la alteración. Dronetrake está construido en torno a este requisito, no lo añade después.
El Regl. de Ejecución (UE) 2019/947 (UAS.SPEC.050 y sus AMC) exige al operador llevar y conservar los registros de las operaciones UAS — vuelos, mantenimientos, cualificaciones de la tripulación — durante al menos 3 años, en una forma que proteja su integridad. Una hoja de cálculo modificable por cualquiera no lo es.
Cada entrada del libro de vuelo está encadenada a la anterior con un hash SHA-256: modificar o eliminar una entrada rompe la cadena de forma evidente. Las correcciones existen, pero como rectificaciones vinculadas — nunca reescrituras silenciosas. La supresión dentro de los 3 años de retención está bloqueada por el propio sistema.
Los sellos del registro llevan un sello de tiempo RFC 3161 cualificado eIDAS de la FNMT-RCM, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre: la hora la certifica un tercero inscrito en las listas de confianza europeas, no nosotros. Y la verificación pública por QR permite a cualquiera — cliente, perito, juez — comprobar la integridad sin tener que fiarse.
Exportación PDF del libro de vuelo por aeronave con el hash de cabecera de la cadena impreso en el documento: quien verifica puede comprobar la integridad. Vencimientos de certificados, seguros y calibraciones para no llegar a la auditoría con sorpresas.
Registros, grabaciones y vídeos en infraestructura europea. Retención configurable y supresión certificada: cada eliminación deja un registro firmado, válido también en la copia offsite. Ningún dato operativo atraviesa nubes extra-UE para funcionar.
A1/A3, A2, STS, GVC/RPC (UK) con vencimientos: un piloto con el certificado caducado no es asignable a una misión. La renovación la ves en los vencimientos meses antes.
Un vídeo de una grieta no prueba que la grieta estuviera allí ese día. Prueba lo que se ve, no cuándo. Y el «cuándo» es casi siempre lo que se discute: es la única diferencia entre un daño preexistente y uno nuevo, entre un levantamiento hecho antes de las obras y otro hecho después.
Mientras la fecha la ponga tu ordenador, es tu palabra contra la suya. Un sello de tiempo cualificado lo pone un tercero inscrito en las listas de confianza europeas: desde ese momento, por el artículo 41 del Reglamento eIDAS, esa fecha goza de presunción legal. No eres tú quien debe demostrar que es cierta — es quien la discute quien debe demostrar que es falsa.
En los registros de Dronetrake lo pone la FNMT-RCM, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, prestador cualificado en la Lista de Confianza europea.
Palas eólicas, torres eléctricas, puentes, fachadas y cubiertas. Un levantamiento que documenta el estado de una estructura vale mientras se sepa de cuándo es: seis meses después, «esas grietas ya estaban» es una afirmación que alguien tendrá que desmontar.
El valor de los dos levantamientos está entero en su orden y en sus fechas. Sin eso, son dos vídeos.
El momento del levantamiento es el hecho central, sobre todo cuando el siniestro es sospechoso o se discute si el daño se agravó.
Derrumbes, inundaciones, deslizamientos. Los reconocimientos sirven para cuantificar, y la cuantificación acaba en un expediente de ayudas o en un litigio meses después, cuando ya nadie recuerda el orden de los hechos.
Deslizamientos, embalses, motas. Una serie de levantamientos vale como serie: si las fechas se sostienen, el movimiento queda documentado; si no, es una impresión.
Qué se sobrevoló, cuándo y quién. Va en el informe de fin de emergencia y en la investigación que a veces lo sigue.
Cada vuelo y cada grabación pueden convertirse en un documento con valor probatorio: no un archivo en el móvil de alguien, sino un acto con una fecha que se sostiene ante un tercero.
El sello certifica que ese documento existía en esa fecha y que desde entonces no se ha modificado: los datos registrados por la aeronave — hora de despegue, duración, coordenadas — quedan fijados tal como estaban, y nadie puede retocarlos después. Lo que ningún sello de tiempo puede establecer es si lo que una persona declara se corresponde con la realidad: una nota que dice «sin daños apreciados» sigue siendo la valoración de quien la escribió, y el sello le fija la fecha, no la verdad. Quien te promete más te está vendiendo algo que no existe.
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